sábado, 24 de octubre de 2015

Dia 1 Bangkok

Llego a Bangkok.

Sera el punto neurálgico donde dejó la maleta y empiezo el viaje en mochila.
Aun tengo el pantalón húmedo de zumo de manzana.
Es lo que tiene las mesas de los aviones.
Las hacen pequeñas para que la gente no pueda jugar al risk.
Y eso que el avion era de dos pisos.
Como evolucionan.. Este apenas hace ruido y no vibra nada.
Un A 320.
Ya se que comprarme cuando vuelva.


Lo primero que me sorprende al llegar a Bangkok, es no encontrar el tumulto de gente con la que estaba acostumbrado en los aeropuertos  de China y Vietnam.
Hoy no me pisan.
A la espera del tren (skytrain), ordenado en filas.
No entrar sin antes dejar bajar primero.

Igual que en asia, los no asiaticos despertamos la sonrisa.
Basta que los niños se fijen en nosotros para que los padres cumplan su requisito de cultura enseñandoles las palabras internacionales, hello y goodbye.

Llegue a la parte norte de Bangkok.
Los paquetes de anchoas envasados al vacio que llevo para un tocayo que tiene montado un restaurante catalan, llegan sin desperfectos.
Igual que vietnam y China, las calles poco aseadas, desprenden un olor indescriptible.
Creo que aquí huele mas que los otros lados.
Los coches, tuc tucs, motos, paradas de comida hacen una mezcla curiosa.
Llego al hostel.
El aire acondicionado esta al máximo.
Pasamos de 30 grados a la mitad en 10 segundos.
La garganta.. Ui.
Una ducha y a cansar las piernas para adaptame al cambio horario.
5 horas mas sin dormir.
Un todo terreno se acerca por la espalda sin avisar.
Me lo encuentro delante de las narices en el momento de cruzar.

Apoyo las dos manos la carroceria antes de que mi pie lo pise el caucho michelin .

Los ingleses hicieron de las suyas.
Los vehículos tienen el volante deteriorado, pero aquí, a diferencia de Londres no pone en el suelo . look right!!!


el 4x4 se para.
Yo cruzo como si nada hubiera pasado.
Primera advertencia
En terminal 21 es un buen sitio para comer. aparte de ser un centro comercial enorme.
Igual que otros países asiáticos, el picante les encanta.


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